ELANOR
Blanca se levantó un poco
después de las diez, se ausentó del trabajo con excusas falsas, algo que
llevaba haciendo durante los últimos cinco años…siempre en Noviembre…siempre el
mismo día. Nadie, absolutamente nadie se había fijado en ese detalle.
Hoy se sentía algo perezosa y poco dispuesta para acudir a su ansiada cita anual. Sabía que por mucho que tardara, él la estaría esperando. Caminó lentamente hasta el cuarto de baño, sus pies descalzos parecían no sentir la frialdad del suelo…el entumecimiento que se apoderó de su cuerpo la mantenía ausente de la realidad cotidiana a la que se había entregado, se hundió en la escasa profundidad de su bañera como si de un íntimo océano se tratara…la cálida temperatura del agua y el dulce aroma de la lavanda la sumergieron en sus preciosos y escasos recuerdos…
En su mente podía gozar de
aquella lluvia que humedecía su rostro cuando él la besó por primera vez…que
lejos quedaron aquellos paseos por el parque, los escasos momentos del
renunciado almuerzo para poder verse. Las largas horas de ausencia parecían no
tener fin…¡Cuánto daría por estar en esas horas! Hoy le parecen ridículas si
las compara con las ocho mil setecientas sesenta horas a las que está
inexorablemente sometida.
Se en volvió en su albornoz
con expresión ausente, tomó la ropa que había preparado en algún instante que
ni siquiera recordaba…se encontraba bajo el hechizo de sus recuerdos…las
últimas vacaciones, las románticas cenas con las manos entrelazadas a la luz de
las velas o las baladas lentas que se alargaban hasta el amanecer…
Se miró en el espejo y
comprobó, sin asombro, que llevaba el
vestido azul que estrenó la noche en que se prometieron, fue la última que
pasaron juntos antes de volver de sus vacaciones…Cuando amaneció su cuello
lucia un hermoso rubí estrellado y en su corazón la promesa de una eternidad
juntos.
Maquilló su rostro intentando
disimular las ojeras que hacía unos meses aparecieron bajo sus cansados ojos.
La tristeza se reflejaba en cada una de sus facciones, no quería presentarse
ante él con ese semblante…pasarían el día juntos, se mirarían con tanta
intensidad el uno al otro que “absorberían” sus facciones para no olvidar ni un
solo detalle…cada palabra…cada caricia…compartirían el amanecer y un segundo
más tarde comenzaría, otra vez, la tortura de tan larga espera.
Tomó el abrigo. Salió a la calle, paró un taxi y en él se dirigió hasta el lugar se su cita. Pagó y se bajó del vehículo sin esperar la vuelta. Miró a su alrededor. La gran verja estaba abierta de par en par facilitando la entrada al recinto a todo aquél que deseara hacerlo. Tomó el mismo camino de costumbre, los jardines eran hermosos y de ellos emanaban paz y tranquilidad…lo vio sentado sobre el mármol, él al verla se puso en pie agitando la mano en forma de saludo. Sus ojos, aunque algo apagados, la miraban complacidos y una sonrisa llena de amor le mostraba la alegría que sentía por estar juntos de nuevo…
-Te esperaba impaciente. ¿Por
qué has tardado?
-Cada vez se me hace más duro
¡es tan larga la espera! No sé si podre resistir mucho más tiempo (no quería
llorar pero las lágrimas empezaron a descender por sus mejillas) ¡Me prometiste
que estaríamos siempre juntos!
Él tomó sus manos y las colocó
contra su pecho.
-Nunca falto a lo que prometo.
Estoy aquí por ti. Sé de tu sufrimiento, es también el mío…pero no sufras más,
desde hoy no nos separaremos.
Ella levantó la mirada y vio
en su rostro que era cierto. La espera por fin había terminado. Con las manos
unidas se besaron y sus almas se fundieron en un solo elemento…
A la mañana siguiente el
cuerpo de Blanca fue hallado sobre la lápida. Cubierta por su abrigo parecía
descansar plácidamente sobre una inscripción resaltada en grandes letras
doradas:
A
GABRIEL GÓMEZ CARVALLO
1.963
- 1.993
DE SU
AMADA A SU AMADO
TE
QUERRÉ MÁS ALLÁ DE LO ESPERADO
RELATO:
ELANOR
FOTOS:
ELANOR
VESTUARIO: NENÉ,
MARAYOIS Y ANILEGRA
BLANCA:
(PRESENTACION 2011) "AINHOA"











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